Jorge Azcón suele sonreír. Sonríe en los mítines, en el trato cercano, sonríe para las fotos. En realidad, todo lo que rodea la imagen del presidente de Aragón es sonrisa, optimismo. “Aragón imparable”, dice el lema que acompaña al sonriente candidato del PP, que durante toda la precampaña ha encadenado anuncios de grandes inversiones internacionales que prometen un futuro idílico, en la clásica estrategia del aspirante que va primero en las encuestas y evita cuanto puede los conflictos, centrándose en lo positivo y atribuyéndose el mérito. Pese a toda esta predisposición a la sonrisa, este viernes Azcón arrugó el gesto para arrancar la campaña endureciendo el mensaje sobre un tema especialmente sensible: el accidente de Adamuz (Córdoba), que ha costado la vida a 45 personas, y cuyas causas aún se están esclareciendo.

