Un dicho anglosajón asegura que toda buena acción debe tener su correspondiente castigo. Cuando el comisario jefe de la Policía de West Midlands, Craig Guildford, quiso evitar que la visita de los aficionados del Maccabi Tel Aviv a Birmingham, prevista para el pasado 6 de noviembre, acabara en posibles altercados con la comunidad musulmana de la zona, desató un terremoto político que ha acabado provocando su dimisión este mismo viernes.
